Copenhague

Copenhague es una ciudad maravillosa que tuve el placer de visitar en diciembre del año pasado, llevo tiempo queriendo hacer este post, pero la falta de tiempo me lo ha impedido, así que ahora por fin voy a enseñaros lo que vi, lo que hice y a explicaros todo sobre mi experiencia.

Volamos de Barcelona a Copenhague el 27 de Diciembre de 2016 para pasar allí el fin de año y celebrar el año nuevo lejos de casa por primera vez. Hay gente que no le gusta viajar en invierno, pero que queréis que os diga, a mi me encanta ya que no soporto el calor, y en mi viaje a Roma en Agosto 2015, la temperatura se me hizo horrible para disfrutar de la ciudad, así que esta vez decidimos viajar en diciembre, ¿Y qué mejor mes que este para visitar Copenhague? Estaba ansiosa por ver los mercadillos Navideños que ofrece la ciudad, la decoración del famoso parque de atracciones Tivoli y por sentir ese ambiente tan acogedor y familiar durante la noche de fin de año también. La verdad es que fue el mejor viaje que he hecho hasta ahora.

Copenhague es la capital de Dinamarca, muy cerca de la ciudad de Malmö (Suecia), estas dos ciudades están unidas por el puente de Øresund. La ciudad en sí se ve en pocos días, y merece mucho la pena. Su moneda es la Corona Danesa, y hay que decir que la ciudad es un poco cara. La gente entiende y habla perfectamente el inglés y nos fue muy fácil comunicarnos en todo momento. Además, los daneses que nos encontramos y con los que tuvimos ocasión de hablar eran todos muy educados y muy agradables, incluso un camarero de un restaurante al que fuimos nos explicó la historia de la Rundetaarn (torre Redonda) en un perfecto inglés. Una pasada. La verdad es que se nota muchísimo la diferencia cultural de este país con España, y la gente es muy distinta.

Es una ciudad de gente muy civilizada y las calles están impolutas, todo el mundo vela por la limpieza y por el medio ambiente, se puede decir con certeza que hay más bicicletas que coches y motos, y no se ve ni un papel en el suelo. Además, hay mucha seguridad, la gente deja las bicicletas en la calle sin ningún tipo de agarre o protección, cosa que me pareció increíble teniendo en cuenta la cantidad de bicis que se roban en mi propia ciudad.

A parte de eso el frío era soportable si vas bien preparado, hay que llevar bastantes capas y gorro. Tuvimos suerte de que no nos nevó(aunque a mi me hubiera gustado) y solamente hubo un día en el que había mucha niebla. Los puntos de interés se pueden visitar andando, pero nosotros cogimos el metro en alguna ocasión, y para ser sinceros, los metros de allí son súper modernos y seguros.

Lo que más me gustó de la ciudad fue la típica zona de Nyhavn, con sus características casas de colores, el castillo de Rosenborg, y el parque de atracciones Tivoli, que es alucinante. La decoración es muy llamativa, parece que entras a en un cuento navideño y por todos lados hay nieve, abetos, lucecitas, comida, etc. No os lo podéis perder si visitáis Copenhague (en cualquier época del año, pero en Navidad especialmente). Yo tomé un chocolate caliente, pero allí es típico beber Grog que es básicamente vino caliente para aguantar el frío. He de decir que el olor marea un poco.

Pasamos unos días estupendos, visitamos la Torre del Reloj del Ayuntamiento, la calle Strøget que es una de las principales, y el barrio de Nyhavn, la Rundetaarn, el Acuario y el Zoo, (ya que nos salía gratis con la Copenhaguen Card), los jardines del Tivoli, y como no, también la famosa estatua de la Sirenita, que está muy lejos del centro y es muy pequeñita. Hicimos también un paseo en barca por el canal de Nyhavn que te lleva hasta la Ópera de Copenhague, la iglesia de Mármol (Marmorkirken), también vimos el cambio de guardia desde el castillo de Rosenborg, que fue muy divertido ya que los fuimos siguiendo por todo Strøget hasta el palacio de Amalienborg, donde vive la Familia Real, y también visitamos la ciudad libre de Christiania, que no recomiendo para nada, ya que es una zona un poco peligrosa. También paseamos por las calles del barrio de Nørrebro, que es un barrio más alternativo y diferente al resto de Copenhague.

La noche de fin de año, la ciudad se llenó de gente, vimos de repente muchos españoles por allí, por suerte ya habíamos reservado un restaurante para cenar y después de eso nos dirigimos a la plaza del ayuntamiento donde se celebraba la llegada del año nuevo a las 00.00h, eso sí, vimos mucha presencia y seguridad policial. Antes de eso, vimos (sin entender nada) el tradicional discurso de la reina de Dinamarca por la televisión antes de ir a cenar.

Como anécdota, contaré que nos hacía gracia comernos las tradicionales uvas españolas mientras oíamos las campanadas, pero con las prisas de estar todo el día visitando cosas, no nos dimos cuenta de que ese día las tiendas cerraban antes, así que tuvimos que andar mucho hasta encontrar una tienda 24h y pudimos comprar las uvas, total no sé para qué, porque después en la plaza, ¡no hubieron campanadas!

El viaje en si fue muy bonito, muy divertido y muy mágico y repetiría la experiencia mil veces sin duda.

Así que no lo dudéis si estáis pensando en visitar Copenhague 🙂

 

 

 

 

 

 

 

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