Get over your fears

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Año nuevo, vida nueva. O al menos así fue en mi caso, o mejor dicho, así ha sido durante tres meses. Los que me hayáis leído alguna vez, o los que seguís este blog (no creo que muchos) sabréis que siempre he tenido una lucha interna constante con mi trabajo. Sencillamente, no me llena. Ya no. Trabajo desde 2012 en una pequeña academia de mi pueblo, y a parte de que las condiciones laborales son malísimas, y no hablo del sueldo, hablo de las mentiras, los engaños, las estafas, etc, etc, ya no me llena.

Por ese motivo empecé a tirar CV en colegios e institutos concertados y privados, aunque eso supusiera ir a trabajar lejos, tener que madrugar más, tener que desplazarme, comer de tupper, llegar tarde a casa y esas cosas, decidí que era el momento de avanzar, de buscar nuevos retos. Y así lo hice, con tan buena suerte de que me llamaron. Me llamaron de un instituto de renombre para sustituir a la profesora de inglés de 3º y 4º de la ESO. Y que quereis que os diga, pese al miedo que me daba enfrentarme a 30 adolescentes que ya habían pasado por dos sustitutos, no me lo pensé dos veces. El problema es que solo me ofrecían un mes y medio, o dos meses como mucho, y para seros totalmente sincera, a pesar de las ganas que tenía de dejar la academia, me dio miedo dejarla del todo, me dio miedo quedarme sin trabajo tras acabar ese período de dos meses. Así que llegué a un acuerdo con mi jefa para seguir trabajando con ella dos tardes a la semana hasta que acabase la sustitución en el instituto.

Y así he estado durante lo que al final se ha prolongado a casi tres meses. Combinando academia e instituto. No ha sido fácil. Sobretodo el principio. Algunos adolescentes son muy complicados y muy difíciles de llevar, y la primera semana me sobrepasó un poco, pero a partir de ahí empecé a coger las riendas y poco a poco tanto ellos como yo nos fuimos adaptando a la nueva situación y entre todos supimos crear un buen ambiente de clase. Por fin me sentía parte de algo que siempre había querido, que llevaba tanto tiempo anhelando, y me sentía realizada y feliz. Ha sido una experiencia magnífica, de la cual he aprendido muchísimo y no me arrepiento para nada de haber dado el paso, de haber vencido al miedo.

Ahora bien, las sustituciones se acaban. Y esta ya se ha acabado. Ahora me veo en la encrucijada de volver a mi antiguo trabajo, a ese que no dejé por miedo a quedarme sin nada, y no puedo evitar pensar, ¿hice bien en mantenerlo? o realmente, sí tengo claro que no quiero trabajar ahí, ¿debería haberme ido aunque ahora no tuviera trabajo?

Tomar decisiones es complicado. Por eso estoy un poco liada. ¿Tener algo aunque no te guste para tener un trabajo y ganar dinero, aunque sea temporalmente, o dejarlo del todo, arriesgarse a estar sin nada, a no encontrar nada durante no se sabe cuánto?

¿Qué opináis?

cafrgerg

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