Falling for you

No sabía como había ocurrido. Tampoco se lo había preguntado mucho, ya que el amor en sí es un sin sentido. O eso creía ella. No encontraba una explicación a esas mariposillas que habían surgido de la nada en su estomago, lo único que sabía es que cuando estaba al lado de esa persona, no podía dejar de pensar en esos ojos que la miraban fijamente. No sabía por qué pero cerca de él todo parecía distinto, más fácil. No es que quisiera negar lo evidente, si no que no sabía bien como actuar. Des de que él entro en su vida se sentía más feliz, más viva. Pero ya se sabe que el amor es una cosa de dos, y no sabía si sería correspondida. Algo en su interior le decía que si, sobre todo al acercarse a él, sentía que él veía lo mismo que ella, que esas mariposillas también le llegaban a él, y la atracción se sentía en el aire.

No quería volver a equivocarse, ya se sabe que después de pasar mucho tiempo sola, una tiende a fijarse más en la gente y a ver posibles romances o historias por todos los lados. Una vez llegaba a su casa, sentada en el sofá se convencía de que esa no era más que otra historia imaginaria de su propia mente, que le jugaba malas pasadas. Se iba a dormir tranquila, dejando el móvil en el comedor para no estar todo el rato mirándolo, y una vez en la cama lo veía todo claro. Se dormía pensando que todavía no había llegado esa persona, y que la espera valdría la pena.

Claro que aunque queramos pensar algo, no podemos engañar a nuestro subconsciente y ella noche tras noche soñaba con aquel chico que no se sabe cómo, le había robado el corazón. Si ni siquiera habían cruzado más de cuatro palabras. ¿Sería él a quien tanto había esperado? En ese mundo imaginario y lejano se veía a sí misma en situaciones cotidianas con ese chico cerca. Siempre aparecía en un momento u otro. A veces se veía en un bar sentada con sus amigas y de pronto aparecía él. Una vez vio como le enviaba un mensaje de texto, y luego quedaban. Saltando esas chispas de los ojos de uno a los ojos del otro. En otro de esos sueños, le veía aparecer por su trabajo, dejándole notas en la pantalla del ordenador o en la silla de su oficina, inventándose excusas por verla otra vez, alargando el momento de irse lo máximo posible. La historia se repetía cada noche, y aunque nunca llegaban a besarse, notaba siempre las mismas sensaciones. Nervios, cosquillas,  inquietud y curiosidad. ¿Era eso el amor?

Al despertar por la mañana se preguntaba por qué. Por qué aparecía el mismo chico una y otra vez en sus sueños, por qué no podía evitar que eso ocurriera. Y sin quererlo, sin buscarlo, sin saber nada más, ni entender por qué, se dio cuenta de que el amor estaba llamando a su puerta, y lejos de asustarse se dijo que por fin, tras todo el tiempo buscando a su príncipe azul, este por fin había llegado sin avisar, sin querer.

Y algo en su interior le decía que no se equivocaba.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. miriamramilo dice:

    Me ha encantado, no sabes cuantas veces me he sentido así. Pero no con el desenlace que tu has tenido. Es un placer tenerte por mi blog, te aseguro que yo me quedo por el tuyo también como fiel seguidora. Un saludo y feliz semana.

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    1. Cristina dice:

      Me alegro de que te haya gustado 😀 a mi también me encantó tu blog así que bienvenida a este!!

      Un saludo y nos leemos!!

      Le gusta a 1 persona

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