Columpiándonos

No había nadie, ni siquiera se oía el ruido del viento entre los árboles, ni el sonido del columpio al moverse. Se notaba que aquel patio echaba de menos a sus niños. El mes de agosto daba por fin paso a setiembre. Era el primer día del curso y Beatriz, la profesora de inglés, estaba ansiosa por volver a la rutina de sus clases. Ya tenía preparadas las primeras horas del día y tenía ganas de ver a los niños. El verano había sido horriblemente aburrido. Entre las solitarias paredes de su apartamento las horas se le hacían cada vez más largas, pero lo que más la atormentaba era el recuerdo de aquellos brazos que un día la abrazaban con cariño. “Tengo que olvidarle”, se decía una vez tras otra, más no podía dejar de pensar en esos labios carnosos y esa mirada tan dulce. Enamorarse nunca debería estar mal.

Beatriz se había levantado más puntual que nunca y a las ocho ya estaba en el colegio. Buscó entre los pasillos, en las aulas, en la sala de profesores, e incluso en el patio. Pero no le encontró. Pensó que sería mejor así, y tras saludar a algunos de sus compañeros se metió en el aula.

Al terminar la clase, y después de un breve descanso y un muffin de chocolate, Beatriz consiguió pasar parte de la mañana sin pensar mucho en Carlos. Le tocaba vigilar el patio, así que sacó un café de la máquina de la sala de profesores y fue hacia allí.

Las niñas más habilidosas se colgaban boca abajo de las barras, algunos niños corrían entusiasmados y otros intercambiaban cromos en silencio.

Beatriz se apoyó en una de las columnas del porche ya que desde ahí podía ver todo el recinto. Le dio un sorbo a su café y se metió el pelo detrás de la oreja. Estaba de mal humor. ¿Para qué se había esmerado al elegir su vestimenta para hoy? ¿De qué le servía ir perfecta? De todas maneras, él no estaba allí. No la había echado de menos en todo el verano. No le había enviado ni un mísero mensaje.

“Beatriz”, le dijo una voz grave. Era él, sin ninguna duda.

Se giró tranquilamente aunque por dentro estaba nerviosa, y tenía ganas de abrazarle, pero no lo hizo.

“Carlos”, contestó. “Vaya, hacía meses que no te veía, ¿cómo ha ido el verano?” Intentó sonreír aunque le salió un gesto raro. No sabía muy bien qué decir.

“Bien, ya sabes. –hizo una pausa- Fui a Berlín con los niños”, dudó un poco y al final añadió “y con Ana”

Le vi mirando al suelo, no se sentía bien hablándome de ella.

“Eso es genial”, le dije y miré hacia un grupo de niñas que cantaban y saltaban a la comba.

“Pero te he echado mucho de menos”, dio un paso hacía mi y acercó su mano a la mía.

“Carlos, estamos en el patio. Están todos aquí”, contesté. Nos miramos fijamente y me bañe en esos ojos verdes que tanto me gustaban y que me atraían a él.

“Quiero que sepas que no hay un solo día en el que no me haya acordado de ti”, dio otro paso y se apoyó con un brazo en la columna frente a mí. Estábamos muy cerca.

“No me has escrito”, le dije mordiéndome el labio. Él acercó su cara a la mía todavía más.

“Sabes que no podía”, contestó mientras me acariciaba la mejilla.

“No te creo”, le dije apartándole la mano. Le estaba picando, sabía que no podía enviarme mensajes pero aun así me molestaba.

Se revolvió el pelo y me puso una mano en la cintura, atrayéndome a él, estaba impecable, su perfume me estaba nublando la mente y sus ojos recorrían cada parte de mí. No podía aguantar más. Noté demasiado silencio en el patio y me di cuenta de que no había nadie a nuestro alrededor.

“¿Dónde están los niños?, pregunté asustada.

“Los niños están en clase, ya ha sonado el timbre”, sonrió. “¿No te has dado cuenta?”

“¿Tienes clase?”, dije ignorando su pregunta.

“Estoy libre”, contestó.

Me cogió de la mano y en silencio me llevó hacía el cuarto donde se guardaban los cachivaches de Educación Física. No me resistí. La zona estaba desierta, había esperado a volver a encontrarme con él todo el verano. Le deseaba. Me besó mientras me apremiaba hacía él con todo su cuerpo.  Cerró la puerta de una patada, sin despegar sus labios de los míos.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. palabrasllenasdelagrimas dice:

    Reblogueó esto en RECUERDOSy comentado:
    Simplemente ¡HERMOSO!

    Me gusta

  2. palabrasllenasdelagrimas dice:

    ¡Hola! Me pareció hermosa tu última entrada… sabes, mi identifiqué tanto con ella, por aquello del amor prohibido, pero bueno, eso ya sucedió… es lo mejor que te pueda pasar, el amor prohibido, aunque esa persona a la que amas nunca te llegue a amar como tú lo deseas .
    En fin, me despido, sigue escribiendo por favor, sí, sobre los amores prohibidos, y te repito de nuevo, no soy ninguna autoridad para calificar ti trabajo, pero cuando una entrada ma hace llorar es que valió la prensa escribirla.

    Bueno, como ya te dije antes,

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    1. Cristina dice:

      ¡Muchas gracias por tu comentario! Me alegro de que te haya gustado y que haya sido capaz de transmitir tanto.
      ¡Un saludo!

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  3. Me ha encantado… Enhorabuena!!!!

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    1. Cristina dice:

      ¡Muchísimas gracias por leerme y comentar! 😀 Me alegro de que te haya gustado!!

      ¡Un saludo! ^^

      Le gusta a 1 persona

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